Relato para Adictos a la escritura 25/03/13

Hola queridos lectores, les dejo el relato sin nombre de este mes para Adictos a la escritura. En cuanto lo tenga se los haré saber, este es el fin de este ejercicio en la pagina. Evidentemente el relato para mi tiene un nombre bien marcado espero que me guste el nombre que le sea colocado por mi compañero de ejercicio. 
Registro Safe Creative: Código: 1304255003434

La mujer hermosa sentada frente a su celular, contestaba varios correos electrónicos y no se imaginaba que su expareja en ese mismo momento la acechaba. Esperando tener la mínima oportunidad para tenerla cerca de él.
Miranda, mañana a las tres de la tarde debes estar en la reunión sin falta— le recordó su mejor amiga. La joven llevaba varios días un poco dispersa, sabía que algo estaba mal. Tenía demasiadas llamadas de su ex novio Guzmán y cada tres o cuatro horas al día, el hombre la llamaba para exigirle saber donde estaba, ella terminaba colgando la llamada y apagando su celular. Empezaba angustiarse ya que sabía que ese comportamiento no era normal.
— Miranda, ¿estas aquí?— Verónica insistió tocándole el brazo.
— Sí, disculpa aquí estoy.  
— Me estas mintiendo, algo te pasa, quiero saber qué es.
— Nada simplemente leo los mensajes— mintió enfocándose de nuevo en su celular.
— Podrías decirme por qué apagas siempre tu celular, a veces te llamo y me sale la contestadora, es como descarado eso que haces en este momento, estás de lo más tranquila respondiendo mensajes y correos y a mí, tu mejor amiga no le atiendes las llamadas— Verónica estaba indignada ya que ella era incapaz de comportarse de esa manera con Miranda.
Miranda permaneció en silencio, no tenía nada creíble que responder. Sus intensos ojos azules miraban el suelo, ante la mirada penetrante de los ojos marrones de Verónica. Ambas muy delicadas, de piel blanca, muy populares por su belleza desde la universidad y ahora en su trabajo eran las mujeres más deseadas del lugar.


En el mensaje que acababa Miranda de recibir, Guzmán le había escrito que estaba hermosa con ese vestido, que deseaba tenerla, eso quería decir que estaba cerca de ella. Asustada miró a los lados para ver si lograba verlo. Pero fue inútil. Sentadas en la terraza del restaurant, el ambiente era fresco y poco concurrido a esta hora del día. Pero a pesar de eso algunas mesas estaban llenas.
— ¿Qué estas buscando, se te perdió algo?
— ¿Podemos irnos de este lugar? — el semblante de Miranda cambió completamente, tenía un mal presentimiento.
< Te ves aún más hermosa cuando te asustas, no me tengas miedo solo quiero hacerte mía >
Miranda no pudo esconder su rostro, y ante la mirada perpleja de Verónica, esta se puso tan blanca como una hoja de papel.
— ¡No me mientas claro que te ocurre algo Miranda!... — Verónica miró a los lados buscando aquello que había asustado a su mejor amiga, al no ver nada intuyó que lo que la había asustado estaba en su celular y sin previo aviso, le quitó en un segundo el aparato a Miranda. Esta intentó quitárselo, pero Verónica no se lo permitió y empezó a leer los mensajes. Uno tras otros, y a medida que los leía sentía como la sangre se iba de su cara, hasta el punto de tener que sentarse porque sus piernas no podían soportar su peso.
< Te deseo Miranda quiero tenerte como siempre>
< Necesito verte, vamos responde el celular >
< Desgraciada a mí nadie me ignora, contesta el maldito teléfono >
< Serás mía quieras o no >
Los últimos mensajes, la asustaron hasta la médula, era evidente que Miranda era acosada por el mujeriego de Guzmán, ella lo había dejado por su infidelidad pero al parecer estaba totalmente desquiciado por la decisión de su amiga.
— Creo que logré leer más de cuarenta mensajes y todos son de hoy ¿desde cuándo te ocurre esto?
— Semanas, desde que lo dejé, pero los últimos tres días se ha puesto peor y hasta me ha amenazado de muerte. A decir verdad creo que no debías haberte enterado.
— Debemos pedir ayuda, temo por tu seguridad. No entiendo por qué no confiaste en mí, además ¿por qué dices eso ultimo?
— Pensé que eran estupideces, que se le pasaría, pero supongo que todo esto va en serio.
De inmediato llegaron dos mensajes, uno a cada una de las mujeres:
< Miranda te dije que guardaras el secreto >
Esta se levantó de la mesa mirando a los lados con desespero.
< Morirás por entrometerte entre nosotros >
Verónica leyó el mensaje y de la impresión lo soltó el celular sobre la mesa.
— Miranda ¡me acaba de llegar un mensaje de Guzmán diciéndome que moriré!
Miranda asustada e hiperventilando de la impresión, sintió como sus lágrimas empezaban a salir y a correr por sus mejillas.
— ¡Corre ahí viene! — gritó Miranda recordando que Guzmán le había dicho que asesinaría a todo aquel que se enterará de su situación, es por eso que no le había contado nada a su mejor amiga, para protegerla de él.
Verónica asombrada miró como se aproximaba hacia ellas una gran camioneta negra y sin previo aviso dispararon sobre Miranda dejándola muerta en el instante en el suelo. No pudo moverse, ya que sintió el ardor y fuerte dolor de los disparos cuando entraban uno a uno en su cuerpo. Lo último que vio antes de morir fue como personas intentaban ayudarla, mientras el cuerpo de su amiga se desangraba a su lado. 



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