Relato para Adictos a la Escritura: "Vivo" Kassfinol


Hola lectores, en esta oportunidad nos tocó hacer un relato inspirados en una canción, estaba entre varias pero al final me decidí por VIVO DE GUACO.
Guaco ¡Me encanta! así que espero disfruten de la Música y del relato. ¡Bendiciones! 



Vivo Kassfinol
Codigo Safe Creative 1305235150285
“Me siento un poco triste por la decisión que he tomado, pero estoy decidido, a partir de hoy serán mejores mis días. Te extraño”
―Necesitas empezar por dejar de enviarle mensajes a su celular― susurré soltando el teléfono. Caminé hacia el lugar favorito de mi cabaña, para poder sentarme en un cuarto que había equipado para hacer más cómoda la lectura. Tenía que leer las últimas hojas de un libro de acción que me tenía intrigado.  Aunque si ese libro estuviera en mi casa, estoy seguro que ya lo hubiese terminado.
Estando frente a la gran biblioteca, decidí sentarme en el escritorio. Este estaba completamente acoplado a ella, de esta forma casi ni debía levantarme para poder tener a la mano un libro. Me encantaba el olor y todo lo que estaba dentro de cada uno de ellos.
Ponte a escribir, es mejor si una buena vez por todas escribes todo lo que sientes, no importa que no te responda, lo importante es demostrar los sentimientos. Siempre lo hiciste ¿no es así? ―pensé viendo mis líneas de expresión en un pequeño espejo que tenía en el escritorio, estas me hacían ver un poco más viejo de lo que ya era.
― Treinta y seis años Alberto, no es bueno que también te engañes con todo y esto― musité con media sonrisa, apretando mis mejillas. Ya sentado, tomé una hoja y el bolígrafo y comencé a escribirle una carta a mi amada.
“Hoy quiero que recordemos juntos la última vez que logramos vernos, te extraño, jamás dudes de eso”
Me levanté del escritorio para encender las luces, empezaba a oscurecer, la luz que se reflejaba desde la ventana no era suficiente para poder ver bien.
Empezó a sonar mi celular. El sonido provocó un cúmulo de sensaciones, la ansiedad de imaginarme que era mi Lucia. Como pude corrí hacia mi habitación para poder alcanzar a contestar la llamada. Ya con el celular en mano,  me di cuenta que era de mi oficina.
― Señor Hernández ¿Cómo está? Disculpe si lo molesto, quisiera saber si mañana asistirá a la junta con los contadores.
― Sí, señorita Gutiérrez. Confirme mi cita con los contadores, mañana con seguridad estaré ahí.
― Gracias, nos vemos mañana.
― Hasta luego, señorita Gutiérrez, que siga pasando un buen día.
― Igual para usted señor.
Suspiré, maldiciendo por lo bajo. Me hubiese encantado que fuera mi Lucia.
Al sentarme de nuevo en el escritorio, retomé el escrito.
“Sé que te debe de gustar recordar ese día. Pero siento que es necesario que te explique algunas cosas para que así yo me sienta mejor. No puedo dejar de pensar en el momento que te besé, tengo aun viva la imagen de tu sonrisa, aun siento ese fuerte abrazo que nos dimos. Ese día me di cuenta que eras el amor de mi vida, acepté que podía darlo todo por ti. Me sentí vivo en ese instante, a pesar de que tenía para ese entonces solo veinte años.
Me siento como un mendigo sin tenerte, a pesar de que actualmente soy un hombre admirado y con varias empresas.
La vida se me fue contigo. No quiero que estés triste con todo esto que me ocurre, quiero que sepas que con solo recordar tu nombre, me siento vivo”
El bolígrafo empezó a fallar, por culpa del papel mojado. Acababa de darme cuenta que mis lagrimas estaban esparcidas en el papel.
― Vamos Alberto, debes continuar― pero el mal sentir era insoportable, me levanté rápidamente y golpeé fuertemente el escritorio, como si con eso pudiera agarrar fuerzas para continuar― Tienes que terminar la maldita carta, debes cerrar el ciclo, Alberto― grité sintiendo como las lagrimas corrían más y más por mi rostro. Volví a golpear la mesa del escritorio con fuerza y varios libros de la biblioteca cayeron, dejándome ver las cientos de cartas que le había escrito a mi amada.
Con toda la determinación que podía quedar en mi, recogí todas las cartas intentando dejar todo como estaba, pero no lo logré. En mi mal sentir, dejé de lado las que no pude guardar y me volví a sentar frente a la hoja para poder seguir escribiendo.
“Perdóname por no haberte protegido. Por caprichos de la vida ya no estás conmigo, el tiempo que perdí no lo recupero, todo lo que pasó ya no tiene remedio… tu muerte en ese accidente fue terrible para mí, me di cuenta tarde que te amaba con toda el alma. Esta no es una despedida, no sientas que me voy, seguiré caminando contigo, ya que todo aquello que me enseñaste en el poco tiempo que estuvimos juntos lo seguiré empleando… últimamente olvido que estoy vivo. Necesito sentir que lo estoy. Por eso te dejo libre Lucia. Esta es mi última carta. Te amo. Alberto Hernández”
Alberto se quedó dormido sobre su escritorio. Luego de leer mas de cien veces esa carta. Cada vez lloraba menos al leerla, con eso él sentía que su alma era limpiada. Por primera vez en años aceptó completamente que su Lucia, su primer y único amor, ya no estaba.
Mientras, Alberto dormía,  Lucia lo miraba sonriendo. Al fin podía irse, descansaría en paz, ya estaba segura después de dieciséis años que su amado podría seguir adelante y continuar con su vida… podría sentirse vivo.
Fin.









Mas información siempre la encontraras en: Facebook https://www.facebook.com/SAGASKASSFINOL Twitter https://twitter.com/KASSFINOL Goodreads: http://www.goodreads.com/author/show/6994705.Kassfinol
8