Saga La reina del cementerio de Amanda Stevens



Amelia Gray tiene veintisiete años y desde los quince puede ver fantasmas. Heredó el don (o maldición) de su padre, y también a través de él supo las reglas que todo médium debe respetar para poder serlo y llevar una vida tranquila: no alejarse de los campos santos; ignorar la presencia de fantasmas a su alrededor, aunque quieran hacerse presentes y no relacionarse con personas cuyos espíritus les acechan. 
Amelia se dedica a restaurar cementerios de valor histórico artístico y con ello cumple con las reglas que su padre le impuso en su momento. Hasta que todo cambia.

Un asesinato en uno de los cementerios en los que está trabajando la pone en contacto con un detective acechado. Y hay algo que la empuja a estar cerca de él, a pesar del peligro al que casi de inmediato se ve sometida. Los fantasmas del detective empezarán a amenazarla, pero ella no puede evitar sentirse muy atraída por él, lo que la pone en una disyuntiva extrema: elegir entre sus sentimientos y su seguridad.




Tras aceptar un trabajo en Asher Falls, Carolina del Sur, lo devastado que está este pueblo le llega al corazón a Amelia, así como el lamentable estado de los dos cementerios que allí se encuentran, uno de los cuales quedó hundido bajo las aguas. La pequeña ciudad, rodeada de lagos y montañas, tiene un aura de misterio innegable y la única manera de llegar a ella es a través de un ferry. Todo esto le viene de maravilla a Amelia quien, aunque no quiera admitirlo, está huyendo de Charleston y de lo que le sucedió con el detective del que está enamorada, Devlin, un hombre acechado por sus fantasmas. Necesita volver a centrarse en su trabajo y obedecer a pies juntillas las reglas que su padre le impuso en su día para protegerse de su don: ser capaz de percibir la presencia de los espíritus.
Sin embargo, nada más poner un pie en el pueblo, se da cuenta de que hay muchos que no la quieren allí, que no quieren que restaure el cementerio, y Amelia empieza a percibir un aura de mal a su alrededor…




Amelia ha regresado a Charleston después de habérselas visto con la muerte en Asher Falls. Se ha dado cuenta de que romper las reglas que su padre le impuso supone pagar un precio muy alto, y que podría tener consecuencias incontrolables.
Su mayor problema ahora es mantenerse alejada de John Devlin, un hombre que la fascina y aterra a partes iguales. Aunque sus sentimientos por él son innegables, no puede tenerle cerca mientras sigan acechándolo los fantasmas de su esposa e hija.
Sin embargo, Amelia pronto se dará cuenta de que ella tiene un problema mucho mayor: esta vez hay un fantasma que la acecha a ella. El fallecido oficial de policía Robert Freemon, a quien asesinaron con un tiro por la espalda, le pide ayuda para encontrar a su asesino…




A la hora de tratar con fantasmas, hay normas. Una pena que Ree Hutchins no las conozca.
Cuando su paciente preferida del psiquiátrico privado en que trabaja fallece, Ree Hutchins, estudiante de Psicología, lamenta la muerte de la anciana. Pero lo que más perturba a esta joven es un presentimiento, la sospecha de que algo antinatural la está persiguiendo. 
Un cazafantasmas aficionado, Hayden Priest, está convencido de que algo acecha a Ree. Incluso Amelia Gray, conocida en Charleston como la Reina del cementerio, percibe una oscuridad extraña. Empujada por una fuerza que es incapaz de comprender, Ree destapa un viejo secreto y consigue que las almas abandonadas por fin descansen en paz, antes de que la encierren para siempre…

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