Chocolate de R.M. de Loera




En el instante en que lo vi, supe que mi vida ya no sería igual, me sentía perturbada, no por su físico, sino por esa sonrisa que no reflejaba su alma, como autoimpuesta. «¿Qué podía haber sucedido en su vida como para querer aparentar una felicidad que no sentía y por qué no mostrar sus sentimientos reales?», me pregunté. Esa noche di vueltas en la cama inquieta, soñaba con ojos tan verdes como mi selva y esa sonrisa hermosa, pero que era solo una ilusión. 
Sin nosotros saberlo, el cacao entrelazó nuestros caminos hace miles de años y es momento de que él recupere su lugar. Mis ancestros me advirtieron que el camino sería difícil, pero nada me preparó para lo que tenía que enfrentar, el cacao y mi comunidad se verían afectados por mis decisiones y era muy probable que, en este camino, fuera yo quien perdiera mi esencia.


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