Cuando las personas crean vínculos emocionales fuertes, se pueden sentir, así su propio egoísmo los haya separado. Las personas que dejan esas marcas en la vida no se les olvida, se aprende a vivir sin ellas. Y luego poco a poco el vinculo se disuelve. No para ser olvidado, sino para ser encontrado y sentido de nuevo en otra vida. Como sé que es así, entonces esperaré otra vida, porque en esta como siempre pudo más el egoísmo, las circunstancias y el querer agradar a terceros que el propio amor que sentíamos. Caminar sin alma es una manera de caer en dolor, de morir y de apagar el espíritu... pero sí así somos, leemos muchos, tenemos grandes conocimiento, somos buenos en lo que hacemos, exitosos en nuestras carreras, pero el amor nos queda grande. Sí, siempre el amor en un segundo plano, nos quedó grande. #Kassfinol
Mi nombre es Elisabeth Ortega, soy fotógrafa profesional y gorda de nacimiento. Hoy en día, para hacerlo más bonito, nos llaman chicas curvy, pero soy realista; dentro de esta sociedad soy gorda, sin embargo, realmente lo que tengo más gordo son el culo y las tetas. Me considero una chica sexy, rompedora, aunque me ha costado mucho llegar a quererme tal y como soy. No siempre fui atrevida, al contrario, me preocupaba demasiado por mi aspecto, y llegué a hacer cosas de las que me arrepiento y cuento en este Diario de una FatGirl. Dejé de creer en el amor. Para mí, los hombres eran de usar y tirar, porque, sí —por mucho que os alucine—, las gordas también follamos. Todavía hay a hombres a los que las curvas les pierden, y ahí es donde entra Patrick —o Patricio para los amigos—. Era un capullo, alguien que sabía que no me convenía y con el que daba por hecho que no podría tener un futuro, pero estaba demasiado bueno para que mis hormonas no reaccionaran ante su presencia y sus ojazo...

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